20 años del deslave de Vargas

Venezuela aún llora por la peor de sus tragedias naturales después del terremoto de 1812: el deslave de Vargas.
La madrugada del 15 de diciembre de 1999 tras un aguacero interminable y precedida por un ensordecedor ruido una furiosa corriente de rocas, lodo y árboles bajó desde las montañas, llevándose todo a su paso y causando la muerte de millares de venezolanos.
Edificios, zonas residenciales, barrios completos, hoteles, clubes, universidades, calles y avenidas…toda la infraestructura fue arrasada por las aguas.
El deslave vistió de luto al país, cuando faltaba poco para celebrar la Navidad. Aunque las cifras oficiales sitúan en 5 mil las pérdidas humanas, se estima que  murieron entre 30 mil y 50 mil personas. Pero la cantidad exacta de personas que murieron nunca se conocerá. 
“Para mí era el fin del mundo (…) Mi esposo pensó en quitarle el revólver a un guardia que estaba ahí, matarnos a nosotros y después matarse él porque no nos quería ver sufrir”, declaró una de las sobrevivientes.
La mayoría de los cuerpos de las víctimas nunca fueron encontrados, sumergiendo en el dolor e incertidumbre a sus familiares.
El fenómeno natural dejó cerca de 94 mil damnificados y obligó a evacuar a más de 130 mil personas. Muchos fueron trasladados a otros estados del país. Zulia albergó a decenas de ellos. 
“Las rocas más grandes que hemos medido tenían el tamaño de un autobús”, dijo un geólogo estadounidense que visitó la zona tras los deslizamientos.
Ese día el Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez realizaba el referéndum para aprobar la Constitución de 1999.  Y las noticias que llegaban a Caracas sobre el otrora estado Vargas estaban relacionadas con el peligro que representaban las constantes lluvias sobre la zona.
Consultado por los periodistas si las lluvias obligarían a suspender la consulta constitucional, Chávez declaró  “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.
Las dos primeras semanas de diciembre de ese año llovía en casi todo el país. En Vargas, particularmente, se acumuló una gran cantidad de agua en las montañas, lo que causó una gran saturación de los suelos. Eso generó que el caudal de agua bajara por pendientes con una fuerza descomunal.//Panorama 
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